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Sistema de Gestión de Calidad en la universidad pública: rompiendo paradigmas

La educación es la base de una sociedad y esta se construye con equidad al dar la oportunidad a la comunidad de hacer parte de un sistema que le permita trascender y potencializar sus habilidades.

Por:

Carolina Gómez Fontecha, Coordinadora de Calidad – U. Cundinamarca
Luis Fernando Cruz Murcia, Profesional especializado – U. Cundinamarca

Artículo de la Revista Normas y Calidad del ICONTEC

 

Las necesidades de educación en nuestro país son inmensas y se articulan diversos actores que se ven afectados por el desempeño de las instituciones de educación superior. Por tal razón, las exigencias en calidad académica e institucional hoy son factor clave y comprometen recursos y decisiones en todo nivel.

 

En el contexto actual, la universidad pública atraviesa una dura realidad que pone a prueba sus habilidades internas, su flexibilización ante el cambio y, claro está, su misión, que se observa como clave en el desarrollo de una Nación.

 

Desde la emisión de la Ley 30 de 1992 la desfinanciación de la educación superior pública viene acumulándose dejando brechas económicas, legales, tecnológicas, ambientales que han llevado en muchos casos a la baja calidad académica, y trasciende en los procesos de enseñanza-aprendizaje, investigación e innovación, e interacción universitaria.

 

Sistema de Gestión de Calidad en la universidad pública: rompiendo paradigmasPero no todo tiene tonalidad de incertidumbre; existen motores que impulsan a la educación superior a demostrar su gran capacidad de transformación y a asegurar la calidad educativa a través de modelos de gestión. El Decreto 1280 de 2018 instituye dos aspectos relevantes, como son la evaluación de condiciones institucionales y de condiciones de programa con registro calificado, y la evaluación con fines de acreditación de alta calidad. En temas de modelos de gestión cada organización es libre de diseñar su propio esquema que garantice rentabilidad, sostenibilidad y crecimiento en función de todas sus partes interesadas. En las universidades de carácter público existe una disyuntiva marcada entre la academia y los administrativos, y no se han generado los espacios de encuentro que permitan llegar a acuerdos de gestión entre los actores esenciales, de manera que se resuelvan sus diferencias de forma sistémica. Desde un modelo de gestión de calidad basado en procesos, tal y como lo establece la norma NTC-ISO, se pretende dar solución y respuesta a interrogantes, al tiempo de romper paradigmas que se han generado a lo largo del tiempo.

 

Paradigmas e interrogantes

 

¿Gestión de calidad y acreditación son diferentes?

Este paradigma, que a su vez es interrogante se da desde la creencia de que por el origen de cada modelo estos son diferentes. Si bien las normas de gestión de calidad son de carácter voluntario, emanadas del Organismo Nacional de Normalización ICONTEC, y la acreditación proviene del Ministerio de Educación Nacional y es de carácter obligatorio, las dos convergen en un mismo fin y es el de la calidad en la educación. En este sentido el modelo de calidad se basa en procesos que aportan temas desde el ciclo Planear, Hacer, Verificar y Actuar (PHVA), a la acreditación.

 

A nivel estratégico se generan herramientas como análisis de contexto, planeación estratégica, gestión del cambio, gestión de riesgos, métricas o indicadores de gestión por proceso que dan énfasis a un liderazgo estratégico; estos últimos estructuran y fortalecen el gobierno universitario. Por otro lado, en la gestión académica desde el “Hacer” de los procesos se pone de manifiesto con directrices que se dan coordinando los procesos de “registro calificado”, la autoevaluación y acreditación de los programas académicos para cumplir los requerimientos del Ministerio de Educación Nacional y del Consejo Nacional de Acreditación. Dichos lineamientos aterrizan en condiciones institucionales y condiciones de programa que los procesos permean a través de la aplicación de las metodologías de “las 5 M” de cada proceso, garantizando control de las condiciones claves o críticas de cada uno, así:

 

 

  • Personal competente tanto docente como administrativo a través del establecimiento de perfiles adecuados a las competencias requeridas, procesos de selección trasparentes, mantenimiento de competencias del personal a través de planes de capacitación.
  • Disponibilidad, acceso y uso de ambientes, recursos y equipos para la enseñanza y el aprendizaje (laboratorios, talleres de práctica, insumos, etc.).
  • Métodos de trabajo que garantizan un modelo pedagógico, plan de estudios, estrategias de enseñanza, metodologías y herramientas de aprendizaje, entre otros.
  • Una gestión administrativa que a través de una planeación estratégica ejecute procesos que permitan alcanzar las metas propuestas a través de una gestión eficaz y eficiente, realizando evaluación y seguimiento que lleven a la mejora de la institución.
  • Recursos financieros que garanticen la viabilidad de los programas con proyecciones que aseguren su sostenibilidad.

 

 

Por otro lado, las verificaciones se dan bajo los siguientes requisitos de un modelo de operación por procesos que a su vez son fuente de mejoramiento, cuando se gestionan para alcanzar los resultados deseados.

 

  • Servicio de atención al ciudadano
  • Buzón de quejas y sugerencias
  • Evaluación y autoevaluación docente
  • Auditorías internas
  • Indicadores de gestión
  • Revisión por la dirección
  • Rendición de cuentas

 

Con lo anterior se rompe el paradigma, la gestión de calidad basada en requisitos NTCISO

9001:2015 y la acreditación del Ministerio de Educación Nacional son complementarias.

 

La autonomía universitaria está por encima de todo, y es precisamente esa independencia política y administrativa la que le brinda la capacidad de conducirse a sí misma, la que en algunas ocasiones le genera inconvenientes cuando desconoce regulaciones que se han dado a nivel externo y que ayudan a la mejora de las entidades públicas. El modelo de gestión por procesos a través de la toma de conciencia propicia cultura de cambio hacia la mejora continua y de esta manera se genera cultura de optimización de procesos, adoptando las mejores prácticas, en función de que la autonomía no sea un escudo que favorezca al caos, sino hacia una autonomía responsable, logrando postular al interior de las universidades los mejores ejercicios a todo nivel.

 

Dinamismo en lo administrativo, solicitud tácita y abierta de la academia. En principio se implementó el modelo de operación por procesos para atender lo administrativo, estandarizando sus actividades, generando controles, definiendo funciones y responsabilidades. Lo anterior se traduce en ventajas cuando se consolida la objetividad en el día a día de las operaciones, evitando al máximo las decisiones subjetivas que benefician las islas de poder que regulan el clima organizacional y, por el contrario, se toman decisiones basadas en hechos y memoria institucional. De esta manera la estandarización contribuye a mejorar la calidad de vida y el desempeño de los funcionarios, permitiendo así la autorregulación y el logro de objetivos. Se vuelve exigente con la reglamentación interna que se genere y que regula actuaciones, dado que se acoge a ella para generar estructuras documentales que aporten a la solución de problemas. De la estandarización de procesos que da unas reglas de negocios claras a los procesos, el siguiente paso es la optimización de los mismos que se da en muchas ocasiones a través de la automatización, lo cual nos lleva a reducir tiempos, evitando costos ocultos y generando mayores rendimientos. En esta segunda fase de optimización, las universidades públicas se están acogiendo a través de planes estratégicos de tecnología que les permitan integrar la planeación estratégica con la operativa, aterrizando a esquemas de mayor funcionalidad y desempeño. Con esta destrucción de paradigmas se pretende demostrar la utilidad que existe entre las normas de Sistemas de Gestión de Calidad y la Acreditación, haciendo de la autonomía universitaria un veedor de la acreditación que fomente la toma de conciencia y lleve a la conclusión de que ambos modelos no son contrarios sino complementarios y conducen a la calidad de la educación.

 

Artículo de la Revista Normas y Calidad del ICONTEC

 

AdminIso

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